HISTORIA



HISTORIA DEL CONCURSO DE BANDAS MUSICALES

El Municipio de Samaniego ha realizado desde 1983 hasta el año 2011, 28 versiones del Concurso Departamental de Bandas Musicales de Nariño. Solamente en el año 1994 no se realizó, debido al asesinato del Alcalde de ese entonces, el mayor Luis Alejandro Bastidas Morales. Esta historia de realizaciones se ha hecho gracias a los aportes del Municipio y la colaboración de su gente que con gran voluntad y entusiasmo han conformado juntas organizadoras, encargadas de la coordinación del evento. El balance en toda esta trayectoria es altamente positivo, mirándose los resultados en la dinámica que hoy tiene el movimiento bandístico de Nariño: Gran parte de las bandas municipales se han renovado con el apoyo decidido de las administraciones locales quienes han aportado en la consecución de instrumentos, uniformes, contratación de maestros directores y en algunos municipios constituyendo las escuelas de música. El concurso Departamental de Bandas Musicales se creó en el año 1983 mediante decreto No. 604 del 28 de junio del mismo año, emanado de la Gobernación de Nariño. Mediante ordenanza No. 010 del 28 de noviembre de 1984, Samaniego fue designado como Sede permanente del referido concurso. Si somos justos, no se puede hablar de un único fundador del concurso; podemos hablar de varios impulsores de su inicio, entre ellos el licenciado Álvaro Santander Bastidas, el doctor Nelson Bastidas Urresta, doña Ruby Santander Bastidas, el mayor Luis Alejandro Bastidas (q.e.p.d), el Alcalde Municipal de ese entonces, Dr. Favio Sarasty (q.e.p.d), y otras personas caracterizadas por sus emprendimientos culturales y comunitarios como la Sra. Tulia Maya de Castro y el profesor Humberto Melo, pertenecientes por esa época, a la Sociedad Juventud Laboriosa, la que representaba para los samanieguenses una institución como Casa de la Cultura.

En su devenir histórico, el Concurso ha tenido diversidad de innovaciones, donde las juntas respectivas han buscado su perfeccionamiento pero no siempre lo han logrado. Entre los puntos positivos está el haber logrado que otros concursos de carácter nacional y de similares características avalen el de Nariño como concurso previo para llevar la representación del departamento. También se han creado premios especiales como la medalla Arnulfo Briceño Contreras y el Trofeo Shumagushinti (hermosa hija del Sol), el primero para galardonar a los compositores nariñenses más destacados y el segundo como galardón especial para la banda ganadora. Como eventos complementarios al Concurso Departamental de Bandas Musicales, en 1994, se crearon el Reinado de la Música y el Folclor de Nariño y el Concurso Nacional de Bandas Juveniles Mixtas; el primero no tuvo mayor aceptación, razón por la cual se suspendió después de tres realizaciones; el segundo, es decir el Concurso Nacional de Bandas facilitó para Samaniego la proyección nacional de la celebración y ha contado con una importante participación de diversas bandas del país. Desde el año 2000 se realiza, también, de forma paralela, el Encuentro Internacional de Danzas Folclóricas, aditivo que le ha dado mayor colorido al certamen. En el año 2004 por iniciativa del director del Instituto de Cultura y Turismo, comunicador social Jairo Montenegro Díaz se implementaron las categorías juveniles y mayores. De la misma forma el entusiasmo de Gilberto Bastidas llevó a complementar la fiesta con más música y se empieza a desarrollar un Encuentro de Tríos, como abreboca de la fiesta. Para este año 2009 se anuncia la inclusión de la categoría infantil como una muestra de los procesos de formación que varios municipios han iniciado exitosamente. Con esa significativa experiencia los samanieguenses han logrado un justo reconocimiento en el departamento como grandes impulsores de la cultura y experimentados realizadores de eventos grandes, hecho que ha llevado a que Samaniego sea escogido para la realización de eventos de gran envergadura como Campeonatos deportivos departamentales, seccionales y regionales y también otros eventos culturales que promocionan el teatro, las danzas y diversas expresiones culturales como lo fue el encuentro Cultural Crea del Ministerio de Cultura, hace ya varios años.

 

IDEA INICIAL: RENOVAR LAS FIESTAS DE SAN MARTIN


En la ciudad de Pasto, en un amanecer de un día mayo de 1983, el profesor Álvaro Alfonso Santander Bastidas, tuvo la idea de crear un concurso de bandas de músicos que tuviera como sede la ciudad de Samaniego y del que hicieran parte las bandas de músicos de todos los municipios de Nariño, con el fin inmediato de renovar las fiestas tradicionales de San Martín de Pórres, expuesto en los altares para la veneración del pueblo. La idea de la creación del concurso concebida por el señor Santander Bastidas fue transmitida a su amigo de confidencias y de inquietudes, en beneficio del terruño, señor Nelson Bastidas Urresta, quien con gran voluntad ciudadana acepta y los dos se disponen a comunicar e invitar a personas claves por su reconocido amor patrio y entrega al progreso de la patria chica. Ellas fueron la señora Ruby Santander Bastidas de Eraso y Alejandro Bastidas Morales (q.e.p.d.). Las personas antes mencionadas, en equipo de acción, mediante gestión de Santander Bastidas y Bastidas Urresta en la ciudad de Pasto logran del Gobernador del Departamento Doctor Carlos Albornoz Guerrero dictar el decreto No. 604 del 28 de junio de 1983, por el cual se crea el concurso departamental de bandas con sede permanente en Samaniego. Un año más tarde se ratifica a Samaniego como sede permanente, mediante ordenanza número 010 de 28 de noviembre de 1984. Pero además otro de los objetivos de fondo era el de escoger por méritos la banda musical que llevaría la representación del departamento de Nariño al concurso nacional de bandas de Paipa, Boyacá.

Consideraba Álvaro Santander Bastidas y su equipo de trabajo lograr el rescate de las bandas municipales que se encontraban en vía de extinción, promover la organización de nuevas bandas y en consecuencia despertar el espíritu artístico que ha caracterizado el nariñense, especialmente en la niñez y juventud de ambos sexos, obligando a las autoridades municipales para que financien y se lancen al rescate y descubrimiento de nuevos valores musicales que por ancestro y en la sangre llevan nuestras gentes. Pero lo de resaltar fue la intensa labor que, en el curso de 52 días, los organizadores tuvieron que cumplir para poder recaudar los dineros suficientes para atender todos los aspectos del evento: visita a los diferentes municipios para conseguir la asistencia al certamen, consecución de hospedajes y alimentación que satisfaga el gusto de los visitantes; la adecuación del escenario de presentación y no menos angustiosa la consecución de los dineros necesarios para la premiación en efectivo y los trofeos para los triunfadores. Por la carencia de presupuesto oficial tuvieron que recurrir a la recolección de dinero, solicitando la colaboración puerta a puerta, entre toda la ciudadanía en improvisadas cajas de cartón. En otra actividad se recurrió a la idea de sacar la imagen de San Martín de Pórres y con ella recorrer la plaza de mercado por ser este el santo de la devoción del pueblo samanieguense. Pero la acción de salir con el santo se vio temporalmente truncada por cuanto el sacristán de la parroquia, en una actitud reprochable, se opuso al préstamo de la imagen tradicional conllevando a que el alcalde hiciera sentir su autoridad al ordenar que la imagen fuera decomisada y depositada en el cuartel de la policía, por el término de un día, actitud que fue tomada no como irrespeto religioso sino como un acto de voluntad del pueblo que gobernaba, aunque dicha medida provocó la reacción de parte de sus devotos que solicitaban el rescate de la venerada imagen. La retención se cumplió en todo su contenido y ya en horas de la noche el alcalde permitió que la imagen del santo se liberara y pasara la noche en la casa de habitación de la familia Eraso Santander, donde fue velada. Es necesario aclarar que la acción de recaudar los dineros se continuo portando una imagen más pequeña del mismo santo con excelentes resultados. Este hecho constituye un episodio anecdótico de la historia de Samaniego.

Cabe destacar que en estas actividades iniciales tomaron parte los más importantes representantes de la economía local como son los comerciantes, motoristas, matarifes y un buen grupo de dirigentes cívicos. Todos estos incidentes hacen parte de los esfuerzos para la consecución de los recursos económicos que permitieron financiar los primeros concursos. Con narraciones similares se podrían llenar las páginas de varios libros; sin embargo, buscamos testimoniar el nacimiento del concurso a favor de quiénes y las razones que tuvieron para conseguir el magno certamen y otorgarles los méritos que sus iniciadores merecen. Mención especial a las personas que sin escatimar esfuerzo y tiempo se entregaron a sacar adelante el concurso en la tarea de recorrer los hogares en solicitud de colchones, sábanas, almohadas, adquirir y preparar los alimentos, atender a los concursantes, delegaciones, jurado calificador e invitados especiales, lavar vajilla y utensilios de cocina y disponer lo necesario para el día siguiente hasta entrada la madrugada, labor que por compromiso y honor le tocó ante las circunstancias a los mismos organizadores y colaboradores como la señora Tulia Maya de Castro, su esposo Bayardo Castro y sus hijos (as), el señor Afranio Eraso Acosta, sus hijos y la señorita María Dolores Santander. No se puede omitir la inteligente y productiva participación de Román Humberto Melo, en la vida del concurso. La adecuación de la tarima (escenario) fue otra labor dispendiosa porque se recurrieron a pedir en préstamo madera a los maestros constructores, tambores metálicos grandes solicitados a los propietarios de trapiches veredales que llenos de agua se utilizaron como base del escenario, pues la escasez de dinero no permitía llenarlos con arena. Esta situación económica y tenaz labor no fueron obstáculo para realizar con altura, buen gusto y belleza en la decoración para una presentación digna del evento. En concordancia a la magnitud del certamen que fue, es y será, la mejor vitrina del pueblo culto puede presentar a la crítica positiva ante la faz cultural del pueblo colombiano. En esta consideración es necesario y justo exaltar la gestión de los paisanos Constantino Guevara Eraso y señora, y Enrique Eraso Cabrera en la ciudad de Bogotá, como la presencia en el desarrollo de este primer concurso y de los inmediatos subsiguientes de personajes de talla internacional en el ámbito de la música, composición y ejecución como el maestro Arnulfo Briceño Contreras, Jorge Villamil Cordobés, Raúl Rosero Polo, Rafael Escalona, Alberto Nieto Cubillos, Marlen Tovar y otros, presentes en las primeras ediciones de nuestro concurso que por sus calidades el pueblo aún recuerda.